Todas y todos los que continúen asistiendo o identificándose con religiones que promuevan directa o indirectamente los discursos homofóbicos y la hipócrita demonización de la sexualidad y la profilaxis AÚN estando en desacuerdo con esto, y aún conociendo sus efectos reales y medibles en la salúd mental de personas, de suicidios en adolescentes lgbt, de embarazos en jovencitas, de la dispersión del VIH en África, entre otros, son CÓMODOS, COBARDES, e inescapablemente EGOCÉNTRICOS.